Luxor 2 Deluxe

Hay juegos ocasionales y hay verdaderos monstruos: juegos tan conocidos, emocionantes y adictivos que con ellos se pueden definir literalmente géneros enteros. Éste es el caso de Luxor, un juego de acción y rompecabezas con más de 40 millones de descargas y más de 500.000 copias vendidas el año pasado, en el mejor momento de este juego adictivo de temática egipcia en el que tienes que romper bolas. Como era de esperar, la segunda parte del juego es igual de ambiciosa: Luxor 2 ofrece 88 niveles nuevos con una rica decoración y 13 potenciadores, más de un cuarto de los cuales son completamente originales. Aunque los cambios en la fórmula estándar de "agrupar tres o más esferas del mismo color para que desaparezcan" no son muchos, los inmensos valores de producción y una multitud de innovaciones a menor escala hacen que sea un digno heredero al trono. Así es como funciona. Cada fase incluye un suntuoso escenario de fondo en 3D simulado: los impresionantes objetos generados por ordenador, como cálices, murales, templos, ruinas y tocados, añaden profundidad espacial a los planos en 2D, creando una ilusión de volumen. Las cadenas de bolas de colores se desplazan sin parar por sus caminos, acercándose inexorablemente a la puerta/pirámide y, cuando entran por ella, pierdes una de tus limitadas vidas. Si se te acaban las vidas, tu progreso se detendrá abruptamente, por lo que debes hacer lo natural. Debes controlar con el ratón el escarabajo alado que hay en la parte inferior de la pantalla para disparar bolas de colores a la serpiente multicolor en movimiento. Con el botón izquierdo disparas las esferas y con el derecho puedes cambiar la esfera que tengas por la siguiente, con la esperanza de que esa bola generada aleatoriamente te venga mejor. Cuando colocas tres o más bolas del mismo color... buum: las esferas estallan con una explosión de chispas de colores que hacen que aumente tu puntuación e incluso consigas algún potenciador. Piensa en nubes de colores que pintan varias bolas del mismo color, en dagas que escupes para destruir esferas, en ataques con bolas de fuego explosivas... Y no te olvides de los objetos de bonificación que hacen que las cadenas en movimiento vayan más lentas o marcha atrás. O escorpiones que van reptando y destruyendo todo a su paso, y relámpagos que salen disparados en línea recta destruyendo también los obstáculos que encuentran. Es una pena que no haya potenciadores negativos que hubieran añadido al juego un desafío extra. Todos los huecos que se creen mediante este proceso se eliminan inmediatamente si las esferas a ambos extremos del espacio son del mismo color, en cuyo caso se unirán creando oportunidades de formar combos gigantes. Cada vez que acabas con todas las bolas del tablero, vas llenando un indicador de progreso y avanzando por un mapa de "tela" maravillosamente representado que tiene el aspecto del fondo de un tablero de juego de guerra de mesa de miniaturas de plástico. Aunque es frenético, especialmente en las últimas fases, el juego con su emoción tiro a tiro no llega a frustrar. La acción de ritmo perfecto se beneficia de unos efectos sutiles que equilibran el juego. Cuanto más te acercas a la derrota, más (y mejores) potenciadores se conceden y aparecen con más frecuencia las bolas que más desesperadamente necesitas. De esta forma, te ves constantemente empujado a seguir adelante por los escenarios llenos de joyas o jeroglíficos, aunque sólo sea para ver qué sorpresas te están esperando. Las fases se pueden hacer un poco pesadas, algunas parecen tener un suministro inagotable de cadenas que avanzan a toda velocidad. Pero siempre tienes el incentivo de progresar para alcanzar las fases de bonificación de disparos estilo arcade que dividen cada sección principal del mapa (piensa en algo parecido a Galaga, pero con un escarabajo que lanza cuchillas) o llegar a coleccionar todas las insignias que se conceden por realizar hazañas como completar niveles sin perder ninguna vida. Cuando completas un escenario, también llueven tesoros del cielo (piedras preciosas, anillos, monedas de vida extra...), por lo que siempre puedes volver a un escenario que ya hayas completado e intentar conseguir una mayor puntuación. Eso sin olvidar que también se conceden, en base a tu actuación, rangos que van desde peón de granja a faraón. Esta segunda parte, adecuada para descansos de 15 minutos o sesiones de juego prolongadas, sobresale por sus estupendos diseños de los niveles y sus asombrosos efectos especiales y de sonido. Las gotas de lluvia forman charcos y el oro brilla mientras la música orquestal propia de una película da ambiente a los intentos frenéticos de hacerse con las esferas que se esconden debajo de toldos, se meten en túneles, y no dejan de aparecer y desaparecer de la pantalla. La perspectiva también lo es todo. Las esferas están a escala para que aparezcan a la distancia o el ángulo correctos, por lo que son mucho más difíciles de apuntar. Eso si adivinas la ruta que van a seguir, claro. Resumiendo, no hay muchos toques revolucionarios, por mucho que busques y rebusques. Técnicamente, ninguno de los cuatro modos de juego resaltados (Aventura, Entrenamiento, la interminable competición de Supervivencia, y el modo oculto y difícil de dominar El desafío de Horus) presenta muchas sorpresas o elementos de guión. También se ha dado una mano de pintura a elementos de la mecánica de juego, como rebotar por las paredes, contar con múltiples cañones y objetivos que destruir con puntería que ya introdujeron los rivales. No obstante, Luxor 2 funciona bajo un principio muy simple: si no está roto, no lo arregles, y a nosotros nos parece correcto. Coger una mecánica de juego y gráficos ya probados, y darles una mano de pintura para renovarlos es precisamente lo que debería ser una segunda parte.... Más de lo que te gustaba en el original y menos de lo que no te gustaba.
Crítica del juego proporcionada por Gamezebo. Copyright © 2008 Gamezebo. Todos los derechos reservados.
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