Diamond Detective Deluxe

A todo el mundo le gusta saborear un buen misterio. Por ejemplo: Diamond Detective, un producto interactivo en plan serie negra en el que interpretas a un sabueso dedicado a la resolución de puzzles y que aquí anda tras las pista de un infame ladrón de joyas. Su irresistible fusión de distintos estilos de juego y tipos de desafíos hará que en cuestión de nada vuelvas a por más, y que seguramente suspires por una licencia de investigador privado y tu propio sombrero de fieltro. La historia da comienzo con la graciosa animación de una calle envuelta en niebla, con su personaje sombrío y todo, de cuyo rostro engullido por la oscuridad atisbamos apenas unos furtivos y parpadeantes ojos. Tras ajustar las opciones de software y pulsar en Empezar --representado por un chirriante letrero-- la acción se pone en marcha. Al parecer, la confiada ciudad de Gemopolis ha sido víctima de un atroz crimen: ¡alguien ha entrado en su cámara acorazada y ha robado un montón de piedras preciosas! Tal como explica el jefe de la policía local (un locuaz personaje en plan dibujo animado que aparece periódicamente para dar consejos o ánimos), es hora de pillar a ese granuja y meterlo entre rejas. Y eso que, como descubrirás más adelante, el responsable del delito no es un ladrón, sino varios... En realidad, toda una banda. Al empezar cada fase verás que hay un panel de casillas individuales llenas de joyas de colores (como corazones de color rosa, esmeraldas verdes, rubíes rojos y diamantes morados) que descansa sobre un entorno urbano bañado por la luz de la luna. Para burlar a los ya mencionados malhechores, debes bloquear su vía de escape mediante los agrupamientos que realizas cuando dos o más joyas del mismo color se encuentran una junto a otra. Destacar estos agrupamientos y eliminar las joyas involucradas es tan fácil como seleccionar una casilla inicial y arrastrar luego con el ratón en cualquier dirección apropiada. (Aunque también puedes hacer clic en cada casilla una a una y usar el botón Enviar, este método de control ofrece mayor precisión, si bien resulta un tanto más laborioso.) Cuantos más agrupamientos hagas y mayor sea el número de joyas implicadas en cada uno de ellos, antes llenarás un indicador que, una vez al máximo, implica la victoria y tu avance a otro nivel superior de la aventura. Si no logras completar la tarea asignada antes de que la turbia figura que se mueve lentamente por la parte inferior de la pantalla llegue al otro extremo de tu monitor, lo habrás perdido todo. Pero, si tienes éxito, ganarás además una pista de lo más útil, como unos guantes, una camiseta, zanahorias, cepillos de dientes y colonia. Por qué todas esas pruebas? Cada pocas fases, se te pedirá que asistas a una rueda de reconocimiento en la que habrá varios bichos raros como el maloliente Pepe Stazo, el agarrado Ataúlfo Rado o el manco Julián Zuelo. Se presentan unos retratos y unas breves descripciones de cada uno, y en base a estos datos tienes que emparejar la prueba que el ladrón dejó con el sospechoso que sea menos probable que la dejara (por ejemplo, dada esta situación, es poco probable que el Sr. Zuelo necesitara un par de guantes, o que otro sospechoso que extrae carbón llevara una impecable camisa blanca). Si eliminas a los posibles ladrones siguiendo este proceso lógico, aunque algo simplón, irás reduciendo la lista hasta acabar señalando al auténtico pillo. Luego colorea mediante agrupamientos todas las casillas de otro panel de joyas y le echarás el guante a tu presa y estarás más cerca de llevar ante la justicia al cerebro de toda esta trama criminal. Por suerte, aunque el límite de tiempo y los consejos son generosos, con lo cual nunca te verás en auténticos apuros (y eso que se penaliza lo de ir removiendo el tablero al azar con el botón a ello dedicado), el juego no deja de ser un gustazo. La banda sonora, pródiga en metales de viento, y la oscura paleta de los fondos establecen la ambientación adecuada, y gracias a otros cambios como los potenciadores especiales y los obstáculos se mantiene el interés de un nivel a otro. Cuando te pases unos cuantos niveles acabarás encontrándote bloques cubiertos de hielo que hay que hacer añicos, casillas que detienen el tiempo y frenan en seco a los cacos, y bombas que siembran de bonificaciones el panel. Con suerte hasta te premiarán con diamantes o con piedras del color del arco iris que permiten hacer grandes agrupamientos al servir tanto de comodines para ciertas joyas como de conectores universales. Si a eso se le añade la posibilidad de ganar trofeos (que se otorgan por proezas como crear 10 diamantes o cargarse 15 o más piedras en un solo agrupamiento) y de ascender (por ejemplo a detective o súper sabueso) a base de anotar monstruosas puntuaciones, ¿qué más se puede pedir? Si bien puede que no requiera tener el cerebro de, pongamos, un Sherlock Holmes, Diamond Detective es no obstante un caso que bien vale la pena resolver.
Crítica del juego proporcionada por Gamezebo. Copyright © 2008 Gamezebo. Todos los derechos reservados.
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